No solo el cine español está en crisis. El cine norteamericano tampoco pasa por sus mejores momentos, ni a nivel económico, ni a nivel de calidad. Es tan bajo el nivel de las películas americanas, que son muchos los que se están atreviendo a salir del armario y reconocer que les gusta el cine español. En páginas como filmaffinity, donde los usuarios otorgan votaciones, del uno al diez, a las películas, se puede demostrar como la proporción entre buenaspelículasespañolas/bodriosespañoles, es mejor que la que obtienen buenaspelículasamericanas/bodrios americanos. Ya sea por la falta de ideas de los guionistas, o el poco nivel de riesgo de los productores, que solo apuestan por productos que les reporten un éxito asegurado, o porque se les paga demasiado a los actores y no queda dinero para mejorar la calidad, exhibición y publicidad de las películas, lo cierto es que el inicio del siglo XXI no se recordará por ser el que mejor películas nos ha dejado. Horribles adaptaciones de cómic, aburridas películas de animación, seudoclones de películas ya existentes como Psicosis que no aportan nada, o las precuelas, secuelas, postsuelas etc, están desmotivando al público a acudir a las salas de cine, optando por otros medios de entretenimiento como videojuegos o ver videos estúpidos en Youtube, o videos porno, en Pornotube. 

Bien. Según no ha sabido Criticas Desespedantes, se estaría preparando una nueva entrega de la exitosa Cazafantasmas, esas películas protagonizadas por el olvidado Dan Aykroyd, el actualmente prestigioso Bill Murray y la abducida Sigourney Weaver que tanto hicieron disfrutar a los adolescentes de los años 80. La película estaría protagonizada por todos los actores originales, excepto por el carismático Moquete. Al parecer, Moquete, desaparecido del mundo artístico desde poco después del rodaje de Cazafantasmas II, podría haber entrado en un círculo de desgracias que le habrían llevado a la quiebra. Sus intentos por remontar su trágico destino, abriendo varias empresas, quebrándolas, le habrían obligado a pedir un sueldo de estrella de Hollywood, entorno a los 20 millones de dólares, que
la Warner no estaría dispuesta a soltar.

Slimer, más conocido como Moquete, no protagonizará Cazafantasmas III 

Desesperados por encontrar un nuevo Moquete, los directivos de
la Warner se lanzaron a la búsqueda de otro fantasma que resultase simpático a todo el mundo y que cobrara menos de lo solicitado por el original. Recorrieron todas las escuelas de cine, de teatro, vieron representaciones en medio mundo y no encontraban al sustituto idóneo. La fecha de rodaje se acercaba. Habían invertido mucho dinero y seguían sin encontrar a la estrella. Más desesperado aún que cuando rechazaron la excesiva oferta de Moquete, decidieron cancelar el proyecto, hasta que unos días después oyeron hablar de un tal Sanchez Drágo, escritor español que sería el fantasma idóneo para protagonizar Cazafantasmas III.

El desaparecido Sanchez Dragó podría protagonizar Cazafantasmas III

El gran inconveniente no sería que el citado escritor pidiera un gran sueldo, ni tan siquiera que no tuviera ninguna experiencia como actor, sino que estaba desaparecido. Desde que terminara el período de promoción de su última novela, el escritor había desaparecido del planeta. Y es buena esa extensión geográfica de la desaparición a todo el planeta, porque el ya citado presume de ser un gran viajero, acostumbrado a recorrer varias partes del mundo.
La Warner iniciaria otra búsqueda, la del citado por todo el planeta, pero no apareció. Pusieron anuncios en prensa de todo el mundo, lograron contactar con todos sus amigos y resultó imposible, nadie sabía donde se había ocultado el ya citado.
 
Un día, cuando parecía que el proyecto finalmente iba a ser cancelado para siempre y recluido en una de esos aparatitos donde los cazafantasmas metían a sus presas después de atraparlas, recibieron la grata noticia de que Sánchez Dragó había aparecido y además, en la mejor situación posible para la realización del papel. A oídos de
la Warner también llegó la curiosa vida sexual de su futuro Moquete. Como bien sabían ya todos los habitantes españoles, ellos supieron también de la afición de Sánchez Dragó a la retroeyaculación, esa técnica consistente en eyacular hacia dentro, es decir, no expulsando ningún jugo interior, posibilitando que la energía confluya por el cuerpo circularmente y no se desperdicie. Lo que no debía saber Sánchez Dragó, o no se lo habían contado o no lo había leído en uno de los infinitos libros que presumía leer, fue que ese jugo viscoso, blanquecino, que se suele expulsar en la eyaculación, cuando no se hace –la expulsión- se acumula en el cuerpo. Así, con el tiempo, con tanta retroeyaculación, Sánchez Drago había ido acumulando semen en su cuerpo y se lo ha ido comiendo poco a poco, cambiando su típica fisonomía exterior constituida por carne, ojos y gafas a media nariz, por una más viscosa, vaporosa, que alegró a los directivos de
la Warner, pues le posibilitaban conseguir a su moquete y ahorrarse mucho dinero en maquillaje. Sanchez Dragó se había encerrado cual Gregorio Samsa cualquiera en su habituación tras sufrir su particular acucarachamiento.
 
En sus inexistentes declaraciones para Criticas Desespedantes, Sanchez Dragó se alegró de comprobar como en España se avanzaba y personas como él, tan distintas, tan viscosas, lograban abrirse camino en la vida.  Así que ya saben, en los próximos meses tendremos una cita en los cines con Cazafantasmas III, el debú, en la pantalla grande, de Sanchez Dragó, en su papel como Viscosin. 

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