Quiere eso llamado por algunos, “la suerte”, que se nos reconozca por otros hechos diferentes a los que más nos habíamos preparado. Dedicamos mucho tiempo a una cosa, para que luego recibamos más recompensa por otra a la que le habíamos dedicado menos tiempo. Recuerdo que me ocurrió en más de una ocasión cuando era estudiante. Solía recibir más recompensa en los exámenes que no estudiaba que en los que me esforzaba por aprender (aunque bien era cierto que, como tenía el suspenso asegurado del exámen que no estudiaba, si aprobaba era porque copiaba). Ejemplo de personas famosas también se me ocurren. Por ejemplo el gimnasta Gervasio Deffer, especialista en la prueba de suelo, ganó un par de medallas de oro en la prueba de salto, o David Bisbal, que había luchado toda su vida por convertirse en el Diablo de Tasmania del Parque Warner y luego acabó triunfando en el mundo de la música sin saber cantar (aún así, no olvida su sueño y por eso da tantas vueltas en el escenario).  El último ejemplo podría ser el de Cesar Vidal, ese ínclito periodista que nos alumbra con sus imparciales opiniones, todos los días, a través de la radio, en
la Cope, y que
 además nos hace disfrutar con innumerables libros, todos los años, de todos los temas posibles, de todas las épocas vividas, de todos los personajes históricos conocidos, ganando muchos e importantes premios literarios y que además, seguro que le da tiempo a hacer la colada en casa. Pues bien, parece ser que de momento, ni va a recibir el Premio Ondas de Comunicación, una labor para la que lleva mucho tiempo preparándose en su trabajo en la radio, ni va a recibir el Premio Nóbel de Literatura, por su gran aportación al mundo literario, por abrir nuevas fronteras en el mundo de la imaginación. Desde Criticas Desespedantes, podemos adelantar que Cesar Vidal suena como candidato a Premio Nóbel de Economía.  

Todo se inicio hace un par de años. Cesar Vidal viaja a un recóndito lugar de África, en busca de documentación, para una futura novela. Es tal su pasión por el continente, que decide quedarse un mes entero, las navidades de 2004. Allí conoció a una tribu de la que se enamoró. Trató de conocer sus costumbres, sus modos de vida, tan alejados de los modos de vida españoles y decidió ayudarlos, hacerlos mejorar económicamente.

  Poblado de los N´Dinga antes de la llegada de Cesar Vidal.

  Poblado de los N´Dinga antes de la llegada de Cesar Vidal.

Bien, vistos los datos de su renta per cápita, podemos afirmar que en solo dos años, el poblado de los N´Dinga ha pasado de ser uno de los poblados más pobres de Africa, a convertirse en el más rico del continente. Sus habitantes, todos de raza negra, hablan maravillas de Cesar Vidal, pero no quieren confesar en qué manera los ha ayudado y por qué. Lo único que pudimos sonsacarles fue que Cesar Vidal les daba algo, a cambio de que ellos, le contasen sus historias. Los grandes economistas de la actualidad afirmar que Cesar Vidal ha logrado algo que no lograron grandes economistas de
la Historia, como Adam Smith, Keynes o Amartya Sen. En declaraciones para Criticas Desespedantes, Joseph Stiglitz, uno de los economistas de mas prestigio en la actualidad reconoció que: “Estoy muy sorprendido. Es posible, que lo logrado por Cesar Vidal, ayude a erradicar el hambre en el mundo y se le llegue a considerar el mejor economista de todos los tiempos”
 

La próxima semana, Cesar Vidal dará una conferencia en la que explicará el modo en que llevó a cabo su plan para mejorar la economía y la vida de los N´Dinga. Solo hay que ver las imágenes del actual poblado y de sus habitantes, para reconocer que ha pasado un milagro llamado Cesar Vidal.

 Un ejemplo de las casas que se pueden ver ahora en el poblado de los N´Dinga

Necesitamos más Cesar Vidal(es) en el mundo. La vida sería mejor.

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